Dos leperos inventan un robot que abre tarros con una radial

 


Dos leperos han dado con la solución definitiva al drama de abrir un tarro de espárragos: un robot con una radial en una mano y un soldador en la otra. La máquina promete acabar con el vacío de las tapas… aunque de momento confunde los botes con vitrocerámicas.

La ingeniería andaluza vuelve a sorprender al mundo. Dos jóvenes leperos aseguran haber resuelto uno de los problemas más universales de la humanidad: abrir un tarro de cristal. La solución, un tanto peculiar, ha sido la creación de un robot equipado con una radial en el brazo derecho y un soldador de tic en el izquierdo.

El invento funciona de manera sencilla: el robot se acerca al tarro, hace una hendidura en la tapa con la radial y libera la presión que provoca el temido vacío. Acto seguido, si el usuario lo desea, el soldador vuelve a sellar el envase, dejándolo “más hermético que las maletas de un aeropuerto”, según cuentan los inventores.

Guille, uno de los leperos responsables de la creación, explica: “El problema de los tarros es el efecto vacío. Tú le metes un corte y listo. Y si no lo quieres volver a tapar, el bote ya te sirve de hucha para las vacaciones, que siempre viene de puta madre”.

El prototipo, sin embargo, presenta ciertos “efectos colaterales”. Al hacer el corte, a veces caen trozos de tapa dentro del contenido. Lejos de verlo como un error, los inventores lo defienden como un valor añadido: “Eso le da un toque crujiente a la comida. ¿A quién no le va a gustar unas salchichas crunchy?”.

El periódico ha podido presenciar una demostración en vivo y el resultado fue… sorprendente. El robot confundió un círculo dibujado en la vitrocerámica con un tarro y arrancó un buen trozo de cristal de la encimera. Los inventores aseguran que es parte del proceso de mejora y que la siguiente versión “incluirá gafas graduadas para distinguir tarros de vitrocerámicas”.

De momento, el invento sigue en fase de pruebas, pero los vecinos ya lo definen como “un antes y un después en la gastronomía doméstica, y un peligro público en las cocinas”.

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