Nuevas crónicas revelan que en la Edad Media los regidores de Aljaraque debían pasar por un peculiar protocolo con cabras —primero de peluche y luego reales—, tradición que podría explicar el singular origen del nombre del municipio.
En Aljaraque —cuyo nombre, según la etimología popular,
significa “montaña de caca de cabra”— se ha descubierto un antiguo ritual que
se practicaba en la Edad Media para investir a los alcaldes del
municipio.
Según crónicas recientemente desempolvadas, todo candidato
debía pasar por una ceremonia en la que debía “recrearse” con una cabra como
símbolo de respeto a la tierra y a la fertilidad. Para los novatos, y a fin de
evitar accidentes, se utilizaba una cabra de peluche durante las
primeras semanas de aprendizaje, antes de pasar a la fase solemne.
Historiadores locales apuntan a que esta costumbre, olvidada
durante siglos, explicaría el peculiar topónimo de la localidad y reforzaría la
relación casi mística de Aljaraque con el mundo caprino.
Algunos vecinos han acogido el hallazgo con orgullo:
“Siempre dijimos que la política de aquí tenía algo medieval, y ahora lo
podemos confirmar”, bromeó un residente.
Con esta revelación, Aljaraque se convierte en el único
municipio donde las cabras de peluche formaban parte del protocolo de Estado
mucho antes de que existieran los plenos municipales.
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