Una empresa de robótica china ha contratado a los tres
detectives privados de toda la provincia para investigar a los dos ingenieros
que crearon el robot capaz de abrir tarros… con una radial. Todo porque uno de
los inventores tiene antepasados chinos y quieren repatriarlo a su
empresa-estado.
El jueves pasado sacamos una noticia, dónde una empresa
china chino se hizo eco de nuestra noticia, Elevencent, va detrás del joven
ingeniero Guille M. Gómez. No tenemos información por el cual dicha empresa
tiene ese interés en el joven de 25 años.
Desde Huelva Desinformación hemos intentado averiguar del
pasado de Guille, y hemos rescatado, el chico perdió a sus padres cuando era joven,
y acabo en el orfanato de Lepe donde creció. Con esfuerzo y constancia se sacó
la carrera de Ingeniería Mecánica en la Rábida, siendo becado en toda su Ilíada
de estudios.
Su madre fue María del Carmen Gómez, oriunda de Villanueva
de los Castillejos, se mudó a Lepe, en los años 70, con sus padres y sus 3
hermanos. Debido a un brote de tuberculosis, perdió a toda su familia y fue la
única heredera de varias hectáreas de campo que malvendió para poder sobrevivir.
Sin embargo, de su padre desconocemos su nombre, los únicos datos
que hemos obtenido, es que fue un inmigrante ilegal chino, algo extraño en la
década de los 90; y trabajó en el primer bazar chino de Lepe.
Volviendo a la actualidad, los detectives siguen a los
ingenieros como si fueran cobradores del FRAC, provocando preocupación entre
familiares y amigos de los “objetivos”. Sin embargo, no parece que intenten
nada por el momento.
Un amigo nos cuenta su experiencia:
“Nos estábamos tomando una cerveza en el Terrón y de la nada
sale un tío con vestido de boda y una cámara de fotos de la marisma, totalmente
lleno de barro, a lo Rambo. Se acerca, nos hace una foto y se lleva las
aceitunas que teníamos de tapa, por la cara”.
Por su parte, la prima del otro ingeniero, Juan, recuerda:
“Yo estaba a 20 uñas con mi primo y de la nada, la almohada
que tenía debajo de mí empieza a moverse. Nos hizo una foto con flash justo en
el mejor momento. La verdad, que la situación me pareció excitante, pero al
menos que avise”.
Mientras tanto, los ingenieros intentan seguir con su vida,
aunque con la sensación constante de que en cualquier aperitivo o siesta puede
ser fotografiado sin previo aviso.
Desgraciadamente, no hemos podido contactar ni con Guille,
ni con Juan; para transmitiros toda la información, y que el próximo martes
tengamos otra noticia para ofreceros. Asimismo, cualquier información que nos podáis
facilitar puede ser de ayuda.
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