El 8 de septiembre informamos de una investigación liderada
por una historiadora onubense que reabrió el debate sobre los llamados “ídolos”
prehistóricos hallados en la provincia. Según el estudio, aquellos objetos que
durante años se interpretaron como piezas de culto religioso podrían haber
sido, en realidad, juguetes sexuales empleados hace más de 4.500 años en
rituales colectivos.
La teoría se sostiene en pruebas de laboratorio: bajo el
microscopio se han encontrado restos de bacterias fosilizadas muy similares a
las que hoy habitan en la flora intestinal humana.
En el Museo de Huelva, convencidos de la interpretación
religiosa, decidieron rendir homenaje a estas piezas con una escultura de gran
tamaño, unos 2,5 metros, en su jardín, al estilo de la Dama de Elche o el
Indalo de Almería.
Sin embargo, con las nuevas teorías sobre la mesa, Huelva
podría haber colocado sin querer el consolador más grande del mundo en
plena vía pública.
Desde el museo prefieren no hacer declaraciones, aunque un
trabajador bromea en voz baja: “Al menos, esta vez, no nos podrán decir que
Huelva no es grande en nada”.
Comentarios
Publicar un comentario