Huelva vive el auge de “FabrFit”, una tendencia juvenil
que mezcla ejercicio físico con la exploración de fábricas y usando su
infraestructura como improvisados gimnasios. Lo que para muchos es adrenalina y
viralidad en redes, para autoridades locales supone un riesgo serio de
accidentes.
Una nueva tendencia bautizada como “FabrFit” está
ganando popularidad entre los jóvenes onubenses: combinar ejercicio físico con
incursiones en fábricas para usar su infraestructura como improvisados
gimnasios.
El fenómeno comenzó en los restos del Muelle del Tinto,
donde grupos de jóvenes se reúnen para hacer running hasta las zonas fabriles
cercanas. Una vez allí, se cuelan en las instalaciones y utilizan los tubos
y estructuras metálicas como si fueran barras de calistenia o soportes de
crossfit.
Una moda arriesgada
Aunque la práctica se ha viralizado en redes sociales, las
autoridades advierten del peligro real que supone. Los tubos de estas
fábricas no están diseñados para soportar el peso de una persona ni su uso como
material deportivo. Además, por su interior pueden circular productos
químicos a altas temperaturas y presiones, lo que convierte la práctica en
un riesgo tanto para los jóvenes como para las instalaciones.
Advertencia oficial
Desde cuerpos de seguridad y responsables de salud laboral
se hace un llamamiento a la prudencia:
“Las fábricas no son gimnasios. Estos materiales no están
preparados para dominadas ni flexiones, y la práctica puede acabar en accidente
grave”, señalan fuentes consultadas.
Mientras tanto, algunos gimnasios de la ciudad ya piensan en
aprovechar el tirón del fenómeno ofreciendo actividades inspiradas en el estilo
“FabrFit”, pero con todas las medidas de seguridad necesarias.
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