Hallan en la Isla Saltés a Peshu, una estatuilla fenicia que demuestra que los franceses ya eran infieles en la Antigüedad

 

El hallazgo de una extraña figura demoníaca en la Isla Saltés reabre el debate sobre la Atlántida y confirma lo que muchos sospechaban: los franceses ya eran un problema en la Antigüedad.

Huelva vuelve a colocarse en el mapa de la arqueología mundial. El investigador onubense Juan Durazno asegura haber encontrado en la Isla Saltés una enigmática estatuilla fenicia que representa a un demonio llamado Peshu: cuerpo humano, patas de cordero, brazos en forma de alas y cabeza de mantis religiosa.

La pieza, sorprendentemente bien conservada, incluye inscripciones en la espalda que narran una historia vinculada a la Atlántida. Según el texto, Peshu habitaba en la zona de Tharsis y castigaba a los infieles obligándolos a caminar siempre hacia el norte, lo que según los fenicios equivalía a mandarlos a Francia.

“Queda demostrado que ya en la Antigüedad los pueblos al norte de los Pirineos eran considerados infieles, aunque todavía no existiera la baguette”, afirma Durazno con total seriedad.

Además, los grabados relatan que Peshu habría sido responsable de un cataclismo acuático que arrasó una ciudad circular situada, posiblemente, entre Huelva y Cádiz. “Si mis cálculos son correctos, habría que excavar bajo el cementerio de Huelva. Habría que sacar a todos nuestros muertos y mirar si la Atlántida está allí. Total, ellos ya no la van a necesitar”, propuso el arqueólogo, despertando gran entusiasmo entre los vecinos más morbosos.

La comunidad científica internacional todavía no se ha pronunciado, aunque fuentes cercanas al Museo de Huelva ya estudian habilitar una vitrina para la figura de Peshu, “al lado de las vitrinas donde nadie nunca mirará”.

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