Santa Bárbara de Casa se ha convertido en un improvisado
escenario de Assassin’s Creed. Los vecinos denuncian ruidos nocturnos,
pasos sobre sus tejados y cachimbas de melocotón explotando a medianoche, todo
por culpa de un nuevo reto viral: #TheFloorIsSmegma.
Lo que parecía un tranquilo septiembre en la Sierra onubense
se ha visto interrumpido por un fenómeno tan viral como molesto: bandalismo
en forma de parkour por los tejados del municipio.
La estructura escalonada del pueblo, unida al flujo
constante de turistas que aún llegan en este veranillo del membrillo, ha
convertido las casas de los vecinos en un improvisado gimnasio urbano. El
resultado: pasos sobre las tejas a altas horas de la madrugada y estallidos de
cachimbas de melocotón que resuenan como bengalas en distintos puntos del
municipio.
“Esto no es Damasco y no es el videojuego Assassin’s
Creed. Estoy harta de limpiar mi fachada de huellas de zapato”, declara una
vecina indignada.
Otros testimonios van más allá. Juan Alberto, vecino de la
calle principal, relató con tintes casi literarios su experiencia sobrenatural:
“la otra noche a las 2:47 de la madrugada, sentí una presencia.
Era bien tarde, ni la luz de la luna llegaba a asomar por los pequeños
orificios de la persiana. El viento aciago de las noches de septiembre en este
veranillo del membrillo interrumpía el silencio anómalo, como si de un latido
se tratase. Mi habitación se empequeñecía al paso de cada segundo, sin embargo,
mi desolación por intentar dormir iba in crescendo. Y de la nada, esa
tranquilidad se apagó, comenzaron a dilucidar unos leves pasos, primero lento y
sereno, como el firme caminar de un felino y poco a poco más fuerte. Ello me
llevo a las dulces noches de los 80, cuando mi madre, que en paz descansé, se
despertaba para saborear las dulces trazas de la leche entera Puleva, entonces
me alcé de valor, y pude soltar un triste balbuceo, ¿Mamá? Rápidamente, los
pasos comenzaron a ir más y más rápido, la sedosa tela de mi cama no era capaz
de tapar mi piel erizada por el terror que sentí. Los pasos se tornaron a
golpes fuertes y rápidos en mi dirección, golpe, golpe, golpe y desapareció.
Reacio pero extrañado, subí de un golpe la persiana para ver que estaba
sucediendo, allí estaba, con una camiseta blanca y unos pantalones cortos con
estampado militar, un puñetero crio dando por culo a las 2:47 de la madrugada.
Mamá te echo de menos”.
El origen del fenómeno, según apuntan varios usuarios en
redes, está en un nuevo trend que circula bajo el hashtag #TheFloorIsSmegma.
Mientras algunos jóvenes optan por lamer el suelo en desafío viral, otros
prefieren desafiar la gravedad saltando entre casas de dos plantas y colándose
en las pesadillas de los vecinos.
Las autoridades locales aún no han emitido un comunicado oficial, pero los residentes ya han dejado clara su postura: menos acrobacias y más respeto por el descanso ajeno.
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